EL EGO Y LOS PERSONAJES QUE HABITAN EN MÍ

EL EGO Y LOS PERSONAJES QUE HABITAN EN MÍ

¿Pero qué es el Ego? Esta aclaración es muy importante, ya que nos podemos encontrar con infinidad de definiciones. Siguiendo las bases teosóficas, Ego es aquella parte del individuo que siempre le impulsará a ir a conocer esa individualidad y por ende al conocimiento de quien es. Así pues el Ego está contenido en todo lo que existe y que no conoce lo que en si es. En las primeras fases de experimentación y cuando la memoria de aquello que somos está más velada que nunca, esa búsqueda de uno mismo tiene una forma o masa crítica muy importante. El ego en estas fases es lo que nos ayuda a centrarnos en nosotros mismos y no perdernos en el entorno, aquí el ego está unido muy fuertemente al instinto de supervivencia, “necesita matar para comer”, por ejemplo.

El yo egoico, se convierte en el medio y en el fin de toda su existencia, aquí la madurez de la experiencia no existe, por lo que en él no hay ni un ápice de conocimiento de uno mismo, NO SÉ QUIEN SOY, esto nos lleva a ver nuestro entorno con recelo incluso con miedo, empezamos a experimentar el rechazo de los demás, la aplicación de las ideas como únicas y diferentes para cada ser, en definitiva, vivimos soledad e incomprensión ya que esto es lo que sentimos por dentro hacía nosotros mismos.

Las etapas de la vida en este plano serían un ejemplo claro de lo que se pretende explicar sobre la evolución del ego.

Cuando nacemos y somos unos bebés indefensos funcionamos de forma instintiva, es decir lloro cuando tengo hambre, duermo cuando tengo sueño, sólo hay supervivencia y no hay entendimiento y conocimiento del entorno. Aquí también se ve muy claro la necesidad de todo Ser de sentirse amado por lo que es, sin juicios ni dudas, si esto no lo recibe intentará llamar la atención a toda costa, ya que si no me miras y no me ves, yo no existo. A medida que crecemos nos vamos haciendo conscientes del entorno, ahora ya podemos relacionarnos con los demás y esto se convierte en una prioridad sin dejar de ir caminando desde nuestro yo. Jugando, interacciono, me conozco y conozco al otro, empiezo a entender los límites, aunque los límites implantados por los demás no son aceptables para el ego en esta etapa.

En la búsqueda de mí mismo, los limites los pongo yo, y aquí es donde el juego se convierte en un pulso con el entorno. El ego estudia muy bien como burlar esos límites o bien como dominar para poner sus propios límites a los demás.

Esta es la etapa en la que el ego hace un despliegue de creatividad y crea unos personajes que le van a servir a sus fines, para sentir que sólo él puede dominar el medio. La fuente de creación de estos personajes no es otra, que la base arquetípica que está consolidada a través de la experiencia en el inconsciente de la humanidad. Por medio de la experiencia y de que existe el “círculo no se pasa” – ver definición en el siguiente apartado – esta etapa es pulida y elevada, a medida que el ego va creciendo y madurando en el conocimiento del entorno y en las causas y efectos de toda acción.

En estas primeras etapas de la experiencia de un Alma, hay un increíble despliegue de ayuda y sostenimiento por parte de los guías asignados a tal efecto por nuestro Ser Superior y por el propio Plan. En esta etapa los personajes pueden ser de lo más variopinto, dependiendo de aquello que el entorno nos produzca y nos cueste más gestionar, por ejemplo si sentimos miedos, crearemos un personaje que nos haga creer que somos más grande que él. Si sentimos soledad, crearemos un personaje que funcione muy bien para hacer que los demás nos quieran y dependan de nosotros, de esta forma creeré que todos me aman y me sentiré seguro. La búsqueda de Amor en los demás nos seguirá siempre, ya que esto es la base principal de la existencia. Si no quiero sentir dolor, evitaré a toda costa toda relación o acción que imagino que me va a crear ese dolor que tanto rechazo y crearé un personaje superficial e irresponsable que me ayudará a no llegar a esos límites, que creo no estar preparado para asumir.

El Plan de Vida con el que venimos en cada encarnación, tiene la misión de desenmascarar a estos personajes a través de los escenarios o sucesos que la vida nos va a ir presentando, y que nos obligará a quitar los velos que no nos permiten ver, nuestras propias creaciones.

De esta forma al hacernos conscientes de lo creado y todavía con inmadurez, pasamos a la etapa de creer  que todo lo externo tiene la culpa de mis males y de mis creaciones, aquí es cuando la autoconsciencia empieza a ser una búsqueda para asumir la responsabilidad de lo vivido, y de lo que me queda por vivir. El ego instintivo ya no tiene una masa crítica importante. Cuando esto ocurre, son momentos duros, ya que es como si hubiéramos destruido todo los que nos sostenía y todavía no tenemos nada que lo reemplace.

En cada cambio de fase se produce un sentimiento que se podría definir como “tierra de nadie”, no sé dónde estoy, quien soy y porqué estoy aquí, justamente volvemos a hacernos las preguntas por las que un día decidimos venir a esta Escuela de la Vida, y aprender estos conceptos de la experiencia y el conocimiento de uno mismo, más allá de sus propios límites.

Esta etapa es de mucha lucha interna con nuestros propios personajes, pero a la vez fascinante y muy enriquecedora. Es la etapa del descubrimiento, todo empieza a tener un color diferente. Nos empezamos a sentir fuertes para salir al mundo y colocarnos en un lugar visible y próspero, el ego aquí ya tiene una madurez que le permite virar el objetivo y valorar lo aprendido, ahora es consciente que tiene que descubrirse sin velos y siempre unido al entorno, que será el que le dé ese conocimiento que necesita, se hace consciente del Universo Espejo y todas sus enseñanzas. En esta etapa ya no hay miedo al dolor o a las relaciones, ahora sabemos que son necesarias para consolidarnos en el mundo y experimentar y alcanzar los sentimientos más elevados  y así elevarnos con ellos. Aquí el ego ya siente amor a sí mismo y a los demás. Para que todo esto se dé en cada una de nuestras etapas, tendremos que habernos transformado, o lo que es lo mismo tendremos que haber “muerto” infinitas veces.

Cada vez nos sentimos más integrados con nosotros mismos, el empoderamiento es la fase siguiente dentro de las etapas de madurez del ego. Aquí ya hemos conseguido que el entorno no sea una amenaza, sino más bien un lugar de conocimiento y avance, el miedo ya no es dominante, ya no vives en un constante miedo. El ego se encuentra en cada individualidad incluso en el propio átomo.

Tenemos ego físico, mental, emocional, alma egoica, y sabemos que cada una de estas partes de uno mismo no evolucionan al unísono, sino que dependiendo de la propia esencia, maduraremos más unos aspectos del ego que otros, lo que sí es seguro es, que cada partícula de ego está sujeta a la misma Ley de evolución. No hay que olvidar que todo se evoluciona a la vez y que estamos y habitamos en todas las fases evolutivas, lo que hacemos al avanzar es ir desplazando masa crítica de una zona a otra sin riesgo de involución pero sí de estancamiento.

En la ancianidad del ego vemos como la sabiduría adquirida en la experiencia es la gran riqueza, que sin el ego o nuestro motor de avance – como también se le puede denominar -, no habríamos conseguido alcanzar quienes somos.

Lo que se podría pensar que es un caos evolutivo – ya que todo sucede a la vez y no escalonadamente -, es más bien todo lo contrario, debido a que las partes egoicas más evolucionadas ayudan a las otras por arrastre en su elevación.

Dentro de todos los procesos existe el riesgo de acomodamiento o zona de confort, una vez alcanzado aquello que se pretendía en cada una de las etapas, aquí es donde la Ley es clara, “el círculo no se pasa” es el que dictamina los límites de estancamiento evolutivo graves, que afecten a un individuo y que además tenga efectos de parada también en un colectivo.

A través del Cuerpo Intermedio creamos vida. Vida inconsciente, co-creamos nuestro inconsciente familiar, co-creamos nuestro inconsciente social, co-creamos nuestro inconsciente colectivo humano, co-cramos el inconsciente planetaria, también el de nuestra mónada cósmica u origen cósmico – el concepto de mónada se explica en la 2ª Etapa del Viaje -. El ego colectivo no es más que un espejo de nuestro propio ego. Cada vez que un individuo evoluciona, su ego está evolucionando también todos los egos y por tanto contribuyendo a que los individuos que forman su sistema también evolucionen.

Tengamos en cuenta que el ego de un colectivo también tiene todas las distintas partes por evolucionar, aquí sería justo aplicar el Principio Universal de Correspondencia.

Ahora que ya sabemos que estamos también en la última etapa de evolución, vayamos hacia ella con todas nuestras fuerzas evolucionando aquello que nos acerca a nosotros, demos un salto y pasemos de nuestro ego inferior al ego superior donde la visibilidad es cada vez más clara y diáfana. Para ello seamos valientes y empecemos a desenmascarar a nuestros personajes.

Karme Millán

Co-fundadora de Temple Inanna y AHESAT

Fuente:

http://latiendarojadeinanna.blogspot.com.es/2017/08/el-ego-y-los-personajes-que-habitan-en.html?m=1